jueves, 3 de diciembre de 2015


Diabetes, etiología y tratamiento. I parte.

No hace muchos días tuve la suerte de participar en uno de los hangouts de dietética sin patrocinadores. Esta vez y coincidiendo con el día del dietista-nutricionista que estaba dedicado a la prevención de la diabetes, se decidió abarcar esa temática. Decir que otros compañeros han analizado el hangout en profundidad, por lo que esta entrada no pretende repetirse en análisis, sino proyectar un pequeño reflejo de lo que aprendí preparándome el hangout. Intentaré no adentrarme profundamente en términos de bioquímica y fisiología y que el post resulte entendible a todos. Lo haré al menos en dos partes, para no asustar con un post de lectura eterna, que este blog no tiene el nivel de gominolas, ni del gran nutrientrena.

Diabetes, prediabetes e intolerancia a la glucosa.

No me adentraré en diferenciar términos, solo quiero hacer ver al lector que en algunas ocasiones no siempre el camino más sencillo es el correcto, no siempre lo que parece a primera vista lógico tiene que ser la causa o solución del problema. Y sí, para muchos el problema de la diabetes tiene fácil solución. A las personas que tienen intolerancia a la glucosa, se les restringe la glucosa y problema arreglado. Y bueno, realmente como la mayoría de hidratos de carbono (a excepción de la fibra) acaban convirtiéndose en su mayor parte en glucosa, pues hacemos una dieta baja en hidratos de carbono y problema solucionado. Como dicen en mi tierra, muerto el perro se acabó la rabia, pero preguntémonos: si fuese tan sencillo, ¿por qué los organismos que defienden la salud pública no han clamado por una dieta universal baja en HC para todos los diabéticos? Y, las asociaciones de diabéticos, ¿tendrán miedo de quedarse sin miembros sin con esta dieta todos sus enfermos revierten la enfermedad y vuelven a estar sanos? ¿Será por eso que nos quieren ocultar la verdadera solución del problema?

Intentaré demostraos a partir de ahora que no es todo tan sencillo como se piensa. En primer lugar,  ¿son solo los alimentos ricos en azúcares los que elevan la insulina? Puede que es lo que hayamos aprendido en las universidades o leyendo los post de los “carbo haters”, pero no creáis todo lo que leáis, ni siquiera a mí.



Además, si seguimos la lógica pensaremos que una ingesta de 25 gramos de glucosa, resultará en una respuesta glucémica 2 veces menor que una ingesta de 50 gramos, y 4 veces menor que una de 100 gramos. Pero, ¿es eso cierto? Pues rotundamente NO, aunque parezca mentira la respuesta glucémica es virtualmente la misma, como podéis ver en este gráfico.



 Y lo es por el mecanismo fisiológico del cuerpo humano que intenta mantener la homeostasis. Así cuando comemos producimos una serie de hormonas llamadas incretinas que son las mayores responsables de que la glucosa, que resulta tóxica en sangre a altas concentraciones (al igual que los cuerpos cetónicos) no dañe ni los tejidos, ni los órganos corporales. Estas hormonas harán que nuestro páncreas segregue insulina, y que se inhiba la acción del glucagón.




Lógicamente no interesa después de una comida que una hormona con efecto hiperglucemiante como el glucagón, continué activa, y si se da un pico de insulina, como veis en el gráfico se inhibe inmediatamente la acción del glucagón, para evitar que la glucosa alcance unas concentraciones elevadas en sangre.



Pero, ¿qué pasa en la diabetes? Que las incretinas no funcionan bien. El cuerpo trata de defenderse de una ingesta hipercalórica continua y se hace en cierto grado resistente a la hormona insulina con el fin de que proteger a las células de más inflamación, y más ganancia de peso debida a un exceso de nutrientes. Pero si seguimos ingiriendo una dieta alta en calorías, nuestros niveles de insulina estarán elevados de forma continua, se formarán lípidos en el hígado resultantes de esa sobre-ingesta alimentaria y debido a la ceramida que se sintetizará  mediante la ruta “de novo” se almacenará grasa, pero no en el tejido subcutáneo (grasa mucho menos peligrosa) sino grasa visceral tanto en el hígado, como en el páncreas que llevará a una progresiva destrucción de las células beta (las secretoras de insulina) y a una resistencia a la insulina de las alfa (las secretoras de glucagón).



 Esa hiperinsulinemia y esa resistencia a la insulina hará que como veis en la gráfica no se produzca el pico de insulina postpandrial, y  por lo tanto no se detenga la glucogenolisis (degradación de glucógeno  a glucosa y liberación al torrente sanguíneo),  ni la gluconeogénesis, por lo que se coma más o menos grasas o hidratos el hígado continuará fabricando glucosa a partir de otros sustratos no glucidicos (aminoácidos, glicerol, lactato, etc) y degradando el glucógeno. Comemos, pero el cuerpo no recibe las señales bioquímicas que indican que se ha producido una ingesta alimentaria, que hay que liberar insulina y dejar de liberar glucosa a la sangre reduciendo la acción del glucagón, y pasa lo que pasa…que en la diabetes se da todo, hiperinsulinemia, hiperglucagonemia e hiperglucemias.

Y si, como no me importa estar rellenito, porque ser gordito es sinónimo de ser feliz y decidimos seguir con una dieta hipercalórica, y si nuestra dieta además es rica en productos procesados, es pro-inflamatoria, pobre en polifenoles (chocolate, té, café, frutas del bosque, cítricos, vino tinto, especias, etc.), en micronutrientes tales como el magnesio y el zinc, pobre en fibra (sobre todo soluble), y rica en hierro (sobre todo el hierro hemo procedente de los alimentos de origen animal), rica en aminoácidos ramificados, ácido palmítico e hidratos de carbono refinados, y además nos gusta poco levantarnos del sofá, y mucho ver por la tele como los jugadores de nuestro equipo realizan actividad física, pero a nosotros nos da algo solo con escuchar la palabra deporte, tendremos muchas, MUCHAS papeletas para desarrollar diabetes, y si además la genética encima no acompaña, ya lo tenemos todo para formar parte de una de las nuevas epidemias de la actualidad ocasionadas en gran parte gracias a la dieta y estilo de vida occidentales.


En la segunda parte de este post intentaré centrarme en el tratamiento dietoterapeútico, y bueno adelantándome un poco, creo que, tanto para la prevención como para dicho tratamiento. defenderé una dieta basada en plantas. En el próximo post os explicaré por qué. 

2 comentarios:

  1. Interesante artículo.
    Gracias por compartir toda esta información, buen trabajo!

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  2. Muy interesante el artículo. Soy diabético tipo uno desde el 1991 👍👍👍

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