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lunes, 20 de julio de 2015

Libertad vs Proteccionismo entre dietistas-nutricionistas.¿Inmunes a toda crítica?



He de decir que la idea principal de mi blog es utilizarlo para hablar sobre temas de nutrición, dietética, sobre alimentos, etc. pero como leeréis, mis dos últimas entradas distan mucho de ir por ese camino.

En mi anterior entrada hice un alegato del dietista y el dietista nutricionista, e intenté defender a mi gremio de generalizaciones y acusaciones injustas. En este post, por el contrario, daré mi opinión, crítica son algunos de mis colegas, sobre el proteccionismo entre empresas de nutrición, colegas y amiguetes Nutris.

En los últimos meses, y en realidad desde que fui al ForoBCN, sino me equivoco organizado por el portal dietistas-nutricionistas de alimmenta, vengo escuchando por un sector de los DN, la idea de que tenemos que luchar juntos, estar unidos contra viento y marea, todo en legítima defensa de nuestra profesión.


Estoy totalmente de acuerdo en que juntos somos más fuertes, y que la unión hace la fuerza…pero vayamos al fondo del asunto. ¿Qué significa para algunos DN estar unidos en defensa de nuestra profesión?

Pues entre otras cosas no hacer críticas a la FEDN, no hacer críticas a los colegios, no hacer críticas a los dirigentes de estos, y no hacer crítica si quiera a los DN ni a las empresas que cuentan con DN (las críticas en todo caso se podrían hacer en privado). Se trataría de un proteccionismo en estado puro, en el que lo más importante (por encima del bien común de la sociedad) es la unidad del gremio…el gremio por encima de todo.

Lógicamente en pos del bien “común” se ve coartada la libertad individual, se reduce la confrontación y el debate, y se acaba bien por aplaudir, bien por defender cualquier opinión, comportamiento o acto de un DN, independientemente de que esté basado en la ciencia o no, que sea moralmente reprochable o no.

El que intenten recortar nuestra libertad, con los argumentos tales como: “todo el mundo podemos equivocarnos”,  es que “las críticas hacen mucho daño”, y que “es que no pensamos que detrás de un artículo/tuit/dieta/acto suele haber un profesional que vive de eso” no me convencen.

Es cierto, que yo no me dedico profesionalmente a la nutrición, y para mí es un hobby. Pero en todas las profesiones tenemos una serie de obligaciones, tanto con nuestros jefes, compañeros de trabajo y nuestros clientes. Normalmente si hacemos las cosas bien deberían agradecérnoslo (cosa que muchas veces no sucede), y si hacemos las cosas mal estamos expuestos a las consecuencias de nuestros actos. Hoy mismo yo he recibido una reclamación de un cliente, y es totalmente necesario que si se hacen las cosas mal, existan mecanismos que protejan a la sociedad de incompetentes.

Y sí, en el gremio de la salud, seguramente hay compañeros que se informan bien y son unos putos cracks, y que raras veces se equivocan, y otros que suelen meter la gamba más a menudo. Pasa en todos los gremios, siempre ha habido mejores y peores, mejores cirujanos y peores, mejores carpinteros y peores, mejores mecánicos y peores, mejores paletas y peores. Y muchas veces el boca a boca, y la crítica interna y externa son los que regulan el propio mercado.

Recuerdo muchos años atrás, cuando empezó a dolerme una muela, precisamente una muela en la que ya tenía una endodoncia. Todos los dentistas a los que acudí me dijeron que había que extraer la muela, pero preguntando y preguntando me recomendaron al que es ahora mi actual dentista. El hombre he de reconocer que es muy serio, no es nada simpático, pero es super sincero. Cuando me hizo la radiografía me dijo que su compañero que me había hecho la endodoncia había hecho un trabajo de mierda, y que él iba a intentar salvarme la muela, aunque no me lo aseguraba al 100%.  Finalmente me la salvó, y desde entonces siempre he acudido a él, un buen profesional que se siente con la libertad de criticar a sus compañeros de profesión.

Y sí, es cierto que muchas veces el problema lo tiene el profesional porque no se le ha dado una educación adecuada. Recuerdo perfectamente el último año de la diplomatura de NHyD. La mayoría de mis compañeros estaban super preocupados, porque le parecía (con razón), que no teníamos los conocimientos necesarios como para ser unos buenos DN. Lo hablamos entre nosotros, lo hablamos con el delegado, y al final pedimos hablar con el antiguo vicedecano (actual decano) de la facultad de ciencias de la salud de la Universidad de Alicante. Bueno, el vicedecano no paró de regalarnos los oídos, decirnos que nosotros sabíamos más nutrición que nadie, que fuera de la universidad no había más que mitos, y que éramos los putos amos.

Y el problema es que hay profesionales que se lo creen, creen que lo saben todo, y que como lo saben todo no necesitan informarse más, buscar otras fuentes, pedir otras opiniones, y simplemente sentencian, y algunos al sentenciar sin tener suficiente información, la cagan, y la cagan bien.  Y son estos profesionales, los que hacen daño a la profesión y nos dejan en mal lugar a todos.
Recuerdo hace unos años, que uno de los DN con mayor prestigio de España, hizo un post sobre un tipo de dieta. En aquel entonces dicha dieta no era muy conocida en España, pero dicho DN no dudo en calificarla de milagro, y de que además de ser cara para el bolsillo, si la seguíamos, nuestra salud acabaría pagando un gran precio.

Poco después, un grupo de tres investigadores NO DN refutaron el artículo. Sin duda, para cualquier persona que sepa de nutrición, que sepa de ciencia y que haya leído ambos artículos, sabe cual de ellos es un post impecable apoyado en interminable bibliografía y cual es un post mediocre y muy mejorable.  

¿Quién pierde aquí? Pierde claramente el colectivo de nutricionistas. Y cuando a muchos nutricionistas se le pregunta y sólo existe para ellos (quizás porque la base universitaria es pobrísima) la dieta hipocalórica baja en grasas, y todos los grupos de alimentos son imprescindibles, y una dieta equilibrada tiene un 55-60% de HC, un 15% de proteínas y un 25-30% de grasas, y al que se salga de estos márgenes se le lincha diciendo que promueve dietas milagro, que las grasas son malísimas y que las saturadas son el demonio y obstruyen las arterias, y que las proteínas son todavía peores destrozando hígado, riñón, huesos, etc. etc. Cuándo pasa esto, ¿qué hacemos? Defendemos al profesional DN porque el código deontológico dice que no debemos dañar la imagen de otros colegas, o actuaremos libremente, sin amiguismos, sin sesgos, siendo sinceros con nosotros mismos y defendiendo lo que con sinceridad y tras hacer un detenido estudio de la bibliografía científica, creemos que más se acerca a la verdad, independientemente de quién sea quien lo diga.  

A día de hoy, mi opinión es que por encima de las profesiones, aún por encima de las personas, está la libertad. La libertad de opinar diferente, la libertad de plantear un debate, la libertad de ser libre para hacer una crítica, y quizás esa libertad, ese debate, esa crítica constructiva, nos repercuta en ampliar nuestras miras, en mejorar nuestro conocimiento, en ver que hay más que lo que nos han enseñado y lo que sabemos, nos pueda llevar a respetar lo que desconocemos, y sobre todo nos puede despertar la curiosidad por aprender nuevas cosas, y profundizar en ellas antes de sentenciar, lo que repercutirá en que seamos mejores profesionales, más tolerantes, y que nuestra profesión sea respetada.


 Y una última reflexión…¿Cuándo hemos aprendido más? ¿Cuándo nos han hecho una crítica sincera y fundamentada, o con mil y un piropos y alabanzas?