jueves, 23 de abril de 2015


   Apología del consenso sobre grasas de la FESNAD.


No soy de la FESNAD y seguro que como casi todos tendrá su lado oscuro y no lo hará todo perfecto. Pero estuve en su congreso, y estuve cuando presentaron el consenso sobre grasas, y aunque no dieron turno de preguntas, un ponente me pareció muy preparado. El tipo se sabía los estudios sobre grasas de pe a pa. Y lo que escuché en esa exposición del consenso en gran parte me pareció positiva, un avance en un grupo de científicos, que quizás unos años atrás estaban enraizados en que las grasas eran malas ya que tenían 9 kcal, y debían ser sustituidos por los HC, que solo tienen 4. El nombre del ponente que me sorprendió es Emilio Ros, y seguramente en un pasado creía que las grasas saturadas eran las causantes de la enfermedad cardiovascular y que su consumo conllevaba un aumento en la mortalidad. Pero hay que ser humilde para rectificar y admitir errores. Quizás es duro para muchos profesores que durante años y años nos han enseñado a los estudiantes de nutrición que la base de una buena dieta deben ser los almidones, y que las grasas, especialmente las saturadas son malas malísimas, cambiar el chip, y pensar que todos nos equivocamos, y que la dietética como bien dijo Marañón hace casi 100 años está asentada sobre cimientos movedizos.

Pero sí, rectificar es de sabios, y lo de la FESNAD me pareció más que un paso adelante en la buena dirección, un salto, no suficiente, pero un salto al frente. Aumentaron el límite de grasas al 40%, y no se cerraron en el máximo del 10% en las grasas saturadas, reconociendo en parte la importancia del alimento matriz en dichas grasas. Vamos que no es lo mismo el tocino de un cerdo obeso criado a base de pienso (cereales transgénicos) en una granja sin apenas espacio para un ligero movimiento, que la grasa de algunos alimentos como la grasa del cacao, el coco y la grasa láctea, a pesar de su contenido en esos ácidos grasos “asesinos”.

Tras la presentación del consenso le siguió una ponencia sobre el aceite de oliva, donde estaba Angel Gil, que también participa en el consenso. Y le pregunté por qué limitar la ingesta máxima de grasa en un 40%, si por ejemplo en una parte de la geografía mediterránea se lleva una dieta con un mayor contenido en grasa, y además en algunos RCT como PREDIMED el grupo donde se tomaba más grasa (42%) era el que tenía menores tasas de mortalidad y de enfermedad cardiovascular. Y me gustó la respuesta. Me dijo que sí, que seguramente reduciendo el contenido de hidratos de carbono de la dieta podríamos subir un poco más ese porcentaje graso sin riesgo para la salud. Pero bueno, digamos que esa es una opinión personal que no quedó reflejada en el texto, así que tampoco la valoraré en gran manera.

Y bueno, luego están las batallitas entre sociedades, y las palmaditas de unos a otros. Me explicaré. La antigua AEDN por temas internos que no valoro desapareció, y claro al desaparecer dejo de estar en la FESNAD, y aunque quizás esperaban ser recibidos con palmaditas en la espalda con la nueva fundación (FEDN), pues no fue así, y hoy día la fundación española de dietistas-nutricionistas se ha quedado fuera de la FESNAD. Y claro, eso ha escocido a muchos (seguramente a ambas partes), y que mejor que criticar el trabajo de los que aunque antes se formaba parte ahora se ha quedado fuera. La crítica siempre es bienvenida y en ella suele haber puntos discrepantes que enriquecen el debate porque sobre todo en nutrición, no hay blancos ni negros.
Pues unos compañeros a los que no voy a citar por nombre han mostrado en el día de hoy su disconformidad por ese nuevo consenso. Literalmente lo que decía el tuit sobre el consenso es: “Significa esto que los nutricionistas pueden ahora permitir el consumo sin límites de todos los alimentos ricos en grasas saturadas? No necesariamente, pero sí de algunos hasta hace poco considerados como nocivos, tales como el queso o carnes rojas magras”.
Tras este párrafo viene una alegación: “¿Perdón? ¿En serio permitimos el consumo “sin límites” de queso y carnes rojas magras? No estamos de acuerdo”.
La única fuente bibliográfica que acompaña el texto es las “muy reputadas” recomendaciones del informe Food, Nutrition, Physical Activity and Prevention of Cancer: a Global Perspective.
Vamos un documento de consenso rebatido por otro informe de un comité de “expertos”.
Como a mi me gustan poco los expertos, y no me fio ni de propios ni de ajenos, he decidido buscar en primer lugar qué dice el consenso de la FESNAD sobre lácteos y carnes rojas magras y en segundo lugar ver qué dice una parte de los estudios que existen en la actualidad sobre el tema, tratando de ser objetivo.




Carnes rojas magras(FESNAD):

“Además de un efecto neutro sobre el riesgo cardiovascular, la carne roja ma­gra tiene escaso efecto sobre el perfil li­pídico, la presión arterial o el peso corpo­ral. Por tanto, la evidencia actual sugie­re que, a pesar de los AGS que contiene, la carne roja no tratada consumida con moderación no es nociva para el riesgo cardiovascular o de diabetes”.

Opinión personal: Bueno aunque podríamos discutir el efecto de la carne roja sobre la presión arterial (en RCT disminuye considerablemente esa presión1), lejos de vía libre a la carne magra roja, parece que se obvia un palabra clave…Moderación. Siendo poco amante de las carnes, y menos aún de las carnes rojas, concuerdo con la recomendación de la FESNAD. Seguramente consumir carne roja magra en moderación no perjudica al riesgo cardiovascular o de diabetes. Luego habría que definir que es “moderación”, que es el punto clave, pero me parece que la recomendación es prudente, y no se merece un ataque.






Grasa láctea.

Destaco lo siguiente del consenso FESNAD: “Dos completas revisiones y dos metanálisis recientes que tratan de los efectos de la grasa láctea sobre el riesgo de enfermedades cardiovasculares y la mortalidad por cualquier causa con­cluyen que no hay evidencias claras de que el consumo de lácteos de cualquier tipo (altos o bajos en grasa, fermentados o no fermentados, etc.) aumente el riesgo. En ambos metanálisis incluso se sugiere
que el consumo de lácteos totales tiene un discreto efecto preventivo de la ECC y del accidente vascular cerebral. El mis­mo modo que el metanálisis de Elwood et al., dos metanálisis recientes de estudios de cohortes detectan una relación inversa entre el consumo de cualquier tipo de pro­ductos lácteos y el riesgo de diabetes, más fuerte en el caso del queso y el yogur”.
Con motivo de estos estudios la FESNAD recomienda: Con los datos actua­les no es oportuno establecer un um­bral preciso de ingesta recomendada de AGS en la población española, pero sí se recomienda reducir el consumo de algunos alimentos que los contie­nen en exceso, como la mantequilla, así como de alimentos que además de AGS, pueden contener compuestos nocivos, como algunas carnes proce­sadas. Grado B.

Aún sin estar del todo de acuerdo con la recomendación de la mantequilla (la que yo tomo ni es salada ni proviene de animales de engorde), dudo que se esté dando vía libre a nada. Además justo en el párrafo anterior dan a entender que sustituir grasas saturadas por mono y poliinsaturadas podrían reducir el riesgo cardiovascular o de diabetes.

Respecto a mono, hay estudios en los que las grasas monoinsaturadas salen peor paradas que las saturadas. Así que considero un error generalizar metiendo a todas las saturadas en el mismo saco y hacer lo mismo con las monoinsaturadas. Vamos que no es lo mismo sustituir un trozo de grasa de vaca por un chorro de AOVE, que sustituir un trozo de grasa de cerdo (monoinsaturada) por grasa de coco/cacao/láctea (saturada).
Y si hablamos de sustituir grasas saturadas por poli-insaturadas, pues más de lo mismo, dependerá del alimento. Así que yo conozca existen dos meta-análisis de RCT con resultados encontrados. En uno no se encuentran diferencias en cambiar un tipo de ácido graso por el otro2 y el el otro si se encuentra mejoría. Lo de siempre, dependerá del alimento por el cual se cambie. Si por ejemplo sustituimos leche entera por un pescado azul, seguramente mejoraremos con el cambio, pero si sustituimos un trozo de queso crudo de cabra por aceite de semillas refinado y utilizado para freír con casi total seguridad nos dará mejor resultado comer el queso, a pesar de su grasa saturada.   



Estudios científicos.
Sin fijarme en la bibliografía de ninguno de los dos consensos, simplemente citaré mi estrategia de búsqueda y los resultados encontrados. Creer que los estudios que no cito no son por sesgar, sino por no encontrarlos.
En primer lugar busqué “saturated fat cheese and health” en google scholar desde el año 2011. Analice las dos primeras páginas.
Veamos lo encontrado.

Dietary intake of saturated fat by food source and incident cardiovascular disease: the Multi-Ethnic Study of Atherosclerosis. No todas las grasas saturadas son iguales, y la grasa láctea parece tener un efecto protector cardiovascular mientras que la carne aumenta el riesgo. La sustitución de 2% de la energía procedente de los ácidos grasos saturados de la carne por energía a partir de las grasas saturadas de los productos lácteos se asoció con un riesgo de ECV 25% menor.

The role of reducing intakes of saturated fat in the prevention of cardiovascular disease: where does the evidence stand in 2010?

El efecto de la dieta de un único biomarcador no es suficiente para evaluar el riesgo de cardiopatía coronaria. La combinación de múltiples biomarcadores y el uso de criterios de valoración clínicos podrían ayudar a corroborar los efectos sobre las enfermedades del corazón. Además, el efecto de los alimentos en particular en las enfermedades del corazón no puede ser predicho únicamente por el contenido del total de los AGS porque los ácidos grasos saturados pueden tener diferentes efectos cardiovasculares y las principales fuentes de alimentos con AGS pueden contener otros componentes que podrían influir en el riesgo de cardiopatía coronaria.

 Cheese Consumption and Blood Lipids; a Systematic Review and Meta-analysis of Randomized Controlled Trials.

El consumo de queso redujo significativamente el colesterol total por -0,27 mmol / l, LDL-C por -0,21 mmol / l y HDL-C por IC -0,05 en comparación con la mantequilla. Así el  queso parece menos hipercolesterolemiante que la mantequilla con un contenido de grasa similar.

Effect of cheese consumption on blood lipids: a systematic review and meta-analysisi of randomized controlled trial
En comparación con el consumo de mantequilla, la ingesta de queso  reduce el LDL-C en un 6,5%, el HDL-C en un 3,9%, pero no tuvo ningún efecto sobre los triglicéridos. Así el consumo de queso duro reduce el LDL-C y HDL-C en comparación con el consumo de mantequilla. Si estos resultados se pueden atribuir al calcio, determinados tipos de ácidos grasos saturados, o la matriz alimentaria del queso debe ser objeto de nuevas investigaciones.

Effect of fats on cardiovascular disease prevention in Denmark.
La sustitución de grasas saturadas por hidratos de carbono o por grasas omega 6,  puede incrementar ECV, pero se reciría en sustitución de grasas omega 3, grasas monoinsaturadas, o hidratos de carbono de bajo índice glucémico. A pesar de que tanto el queso como el chocolate negro tiene un alto contenido de grasa saturada pueden reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares y diabetes.
 Food Sources of Saturated Fat and the Association With Mortality: A Meta-Analysis

El consumo elevado de leche, queso, yogur y mantequilla no se asociaron con un riesgo significativamente mayor de mortalidad en comparación con la ingesta baja. El consumo elevado de carne y la carne procesada se asociaron significativamente con un mayor riesgo de mortalidad, pero se asociaron con una disminución del riesgo en los estudios asiáticos.

Dietary Intake of Saturated Fat Is Not Associated with Risk of Coronary Events or Mortality in Patients with Established Coronary Artery Disease.

No hubo asociación entre la ingesta dietética de SFA y eventos coronarios incidentes o la mortalidad en pacientes con enfermedad coronaria previa.

 

Pubmed: Estratégia de búsqueda: Cheese and health Meta-analysis

Dairy foods and risk of stroke: a meta-analysis of prospective cohort studies.

Lácteos, lácteos bajos en grasa, leche fermentada y queso se asociaron significativamente con un menor riesgo de accidente cerebrovascular.

Dairy products and the risk of type 2 diabetes: a systematic review and dose-response meta-analysis of cohort studies.

Existe una relación inversa entre la ingesta de productos lácteos, productos lácteos bajos en grasa y queso con el riesgo de padecer diabetes tipo 2.

Opinión personal: En cuanto a los quesos, aparte que ya tenemos informes de sociedades antiguas libres de enfermedades occidentales, con una salud de hierro y con base alimentaria en queso; queda claro que no podemos decir que un mayor consumo de queso aumenta el riesgo cardiovascular, de diabetes, derrame cerebral o mortalidad total, a pesar del contenido en grasas saturadas del queso. Observamos todo lo contrario, un cierto carácter protector de este alimento. 

Conclusiones: Tras analizar toda esta evidencia mi posicionamiento es bien sencillo.  Apoyar a la corriente renovadora que abre el consenso FESNAD, independientemente de que desde la FEDN, y desde el consejo general de DN no solo no se apoye el consenso, sino que se le atribuya unas falsas recomendaciones de vía libre y consumo sin límites de carnes magras rojas y quesos.

Bibliografía

1.    Tielemans SM et al. Intake of total protein, plant protein and animal protein in relation to blood pressure: a meta-analysis of observational and intervention studies.J Hum Hypertens. 2013. 27(9): 564-71.  
  1. Ramsden C.R. et al. Use of dietary linoleic acid for secondary prevention of coronary heart disease and death: evaluation of recovered data from the Sydney Diet Heart Study and updated meta-analysis. BMJ 2013;346:e8707

2 comentarios:

  1. Una pregunta. Existe asociación o relación de mayor ingesta de quesos grasos con aumento de sobrepeso u obesidad? Lo digo porque a lo mejor no tiene relación directa con ECV, pero si aumenta obesidad o sobrepeso eso ya es factor de riesgo.

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  2. Pues poco he visto en pubmed sobre el tema. Respecto al queso es curioso pero parece que si sustituimos la grasa naturalmente presente en la leche o con la mantequilla por la del queso nos bajará el colesterol LDL, aunque parece que ni unos ni otros parecen afectar a la enfermedad cardiovascular. http://advances.nutrition.org/content/3/3/266.full Conozco un meta de RCT sobre lácteos y se relacionan positivamente con la ganancia de peso, pero se da más en desnatados y no es demasiado. http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC3795726/ Y te mando también un estudio observacional del pais vasco en el que se encuentra una relación inversa entre el consumo de quesos y la obesidad http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/24138541. Espero haberte servido de ayuda, y mil perdones por no haberte publicado el comentario tras tres meses pendiente (ha sido el primer comentario, y no tengo costumbre de mirar estas cosas). Un saludo.

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